miércoles, 8 de mayo de 2013

Risotto de verduras


En 1954, en pleno Renacimiento, un joven Italiano se enamoró de la hija de Valerio de Flandes, el  mismisimo creador de las vidrieras del famoso Duomo de Milán. Y qué? Me diréis vosotros...  es que resulta, que este joven desconocido y enamorado hasta la medula, hizo el gesto de amor más bonito del mundo, o bueno... por lo menos en aquel momento fue muy bonito. 
El joven logró conquistar a la chica, y además logró casarse con ella. Tanto era el amor que sentía por la hija de Valerio de Flandes, que decidió deleitar a su futura esposa y a todos los invitados con un plato preparado por él mismo el día del la boda. 
Os digo que plato fue? Pues si! Un Risotto.
Los invitados al probar el plato preparado por el novio no paraban de mostrar asombro ante aquel arroz tan cremoso y dorado. Dorado, porque preparó la ya famosa receta del Risotto al azafrán, y así fue como nació este maravilloso plato que le daría alas a todas las variantes del risotto que conocemos hoy en día... Bonito verdad?


Ingredientes:

-80 grm de arroz Arborio  por persona
-Aceite de oliva
-1/2 cebolla
-Un Calabacín pequeño.
-Caldo de verduras (Casero)

-Sal.


En una sartén ponemos un chorrito de aceite y añadimos la cebolla picadita muy fina hasta que quede bien pochada. Esto nos llevará unos diez min. ya que lo haremos a un fuego bajo. 
Cuando la tengamos lista la ponemos en un plato y reservamos.
En la misma sartén ponemos el arroz, con 80grm por persona es más que suficiente. Lo tostamos en el aceite que queda en la sartén, y cuando esté le agregamos de nuevo la cebolla ya pochada. Ahora es el momento de ir añadiendo el caldo de verduras poco a poco, como un cazo de cada vez. 
No es necesario remover el arroz todo el tiempo, pero si controlarlo para ir añadiendo el siguiente cazo de caldo cuando lo pida. 
Cuando falten 5 min. más o menos, añadimos en la cocción el calabacín. Yo usé solo la parte blanca de dentro, respetando la piel para la decoración como véis en la foto. Aunque esto es solo una idea de presentación! 
Ponemos un poquito de sal.
Una vez el Risotto esté en su punto, al dente, se sirve inmediatamente caliente.
En los últimos minutos de cocción también podéis añadir un toque de parmesano rallado si os gusta más. Yo como usé un caldo de verduras muy concentrado quise dejarlo así para que el sabor de las verduras se notara más intenso, pero de cualquier forma está espectacular!