jueves, 7 de febrero de 2013

Tortilla de Grelos con Chorizo


Con mi abuela Carmen, aprendí que la comida no se tira nunca!! Ella me enseñó desde pequeña que todos los restos son aprovechables, y que de casi todo se puede sacar una segunda opción. Con ella también aprendí a saborear los grelos desde que se plantan, hasta que llegan a nuestra mesa. Era como un ritual anual que unía a toda la familia. Nos juntábamos en la aldea, Aranga, un sitio mágico y precioso que recomiendo visitar, y ayudabámos en la plantación de un montón de productos que luego comíamos con gusto en casa. Bueno, yo ayudar, lo que se dice ayudar... ayudaba poco por mi edad, pero sí que abría los guisantes, o preparaba el maíz, o seleccionaba ya las habas... Me sentía hasta importante ayudando a mis abuelos. Me encantaba cuando hacían los rejos para plantar las patatas, y mi abuelo me daba trocitos de patata que tenía que ir depositando a lo largo de ellos, con su separación mínima, y de ahí salían las patatas fritas de la abuela!!! A veces me cansaba, por el sol, y el trabajo duro del campo, y mi abuelo, que era buenisimo tallando zuecas con una navaja, me hacia de un trozo de castaño o de carballo, una cuchara con la que después me dejaban merendar uno de esos ricos yogures que la abuela me preparaba antes de salir para la aldea. Y si les ayudaba mucho, me dejaban ir al río a lavar las manos con el mejor jabón del mundo... Sabéis cual es? Las propias arenillas que descansan en el fondo del río!. Y después abuela al llegar a casa, hacía pan, y nos daba unos bocadillos de calamares para cenar que me sacaban el sentido! Y si comía todo y me portaba bien, me premiaba con una onza de chocolate del duro!! Que recuerdos! 
Esto es mi pueblo, Aranga. No me digáis que no es un lugar perfecto!!! 

 
Prometo que no tenía planeado contar todo esto, pero cada vez que pienso en la abuela, me dejo llevar y no hay quien me pare! Estoy segura que ahora trabaja menos, y está felizmente en su nube cuidando de su hijo, que eso era lo que realmente la hacía suspirar de debilidad. Así que siempre que pienso en ellos, se que están en la misma ventanita del cielo cuidando de nosotros...
Bueno ya parooo!!!! 


Igual hay quien no sabe que son los grelos no? 
Es una verdura típica de Galicia, una verdura que no sabe a verdura, sabe a gloria bendita del cielo, y que ayudó a muchas familias en tiempos de necesidad a no pasar tanta hambre.
Los grelos son el ingrediente básico en los platos más famosos de la cocina tradicional gallega, así como el cocido, el lacón con grelos o el caldo gallego, o caldo gallego para Alcira que tengo públicado en este blog.
El primer producto que se da, es la nabiza, que son las hojas de las primeras ramas, las más tiernas son las que se cuecen en el caldo. Y hacia el mes de Enero ya tenemos el Grelo, que aparece en el momento de florecer. El Grelo se corta de la planta a mano y se guardan esparcidos en un sitio fresco y sin luz hasta el momento de cocinarlos. Por su riqueza en beta caroteno, contribuyen al aporte de vitamina A. También destacan por su contenido en vitamina C y en ácido fólico. Así que el consumo de Grelos aporta a nuestro organismo la garantía de un sistema inmunitario más resistente frente a infecciones, y si no que le pregunten a mi abuelo que los come todos los días y a sus 91 años está como un toro!!
Los grelos, están buenos, incluso cocidos en agua con un buen chorrito de aceite de oliva por encima sin más, o en un revuelto de grelos con gambas, o en esta tortilla tan gallega que os traigo hoy! Vamos ya con la receta?

 Ingredientes para una tortilla mediana:

-150 /200 grm de grelos ya cocidos. 

-Un chorizo casero a ser posible...
-2 Patatas
-4 Huevos

En una sartén freímos las patatas ya peladas y cortadas en laminas, junto con el chorizo que habremos cortado en taquitos anteriormente.
Mientras en un bol, batimos los huevos y les añadimos sal al gusto.
Calentamos un poco los grelos reservados, y los incorporamos al huevo, junto con las patatas y el chorizo ya escurridos de exceso de aceite.
Mezclamos bien todos los ingredientes en el bol, para que se integren entre ellos.
Pasamos de nuevo a la sartén, esta vez sin el aceite que ya habremos vaciado antes, y hacemos la tortilla al gusto. Más o menos pasadita ya es cuestión de cada uno, en mi caso, siempre jugositas.
Y el resultado, es esta tortilla de muerte lenta!! Palabrita que está para chuparse los dedos!! Si le tengo que dar nota, le pongo un 10 sin duda!!! Vivan los Grelos!!! Besitoss