jueves, 19 de septiembre de 2013

Torre de Hércules - La Coruña


Ahora que viene un peke a nuestras vidas, necesitaba tiempo para mi. Mi pequeñín parece ser la pieza mágica que necesitaba nuestro puzzle, porque de repente todo en nuestras vidas encaja...
Es por eso que estos días me escapo a ratos a respirar vida, que es el mejor ingrediente que le puedo regalar a mi ratoncillo... 


Esta mañana he tenido suerte, y el día amaneció soleado y despejado sin esa niebla baja de los días de atrás. Cualquiera con un poco de tiempo habría salido a pasear, pero es que en mi caso era parte de este proceso tan maravilloso ...


Toda una vida en busca de la felicidad, y no me daba cuenta que estaba aquí, al alcance de mi mano. Que no hace falta buscar en ningún sitio, porque es algo que sencillamente tenemos en nuestro interior, y ese es el tesoro más grande que quiero dejarle a este pequeñín que ahora llega para iluminar todo nuestro mundo...


Ahora todo gira por él y para él. Toda decisión, pensamiento, compra, viaje, salida, o cualquier otro tipo de cosa es pensando en él. En mi chico, mi otro hombrecito... Que afortunada soy de tener a dos chicos para mi sola...


Ahora paseo por aquí con una barrigota grande, y entre el sonido del mar y la brisa que refresca y se agradece, no puedo evitar imaginarme por este mismo sitio en unos meses empujando un carrito de bebé... No puedo evitar mirar al frente, al horizonte...


Hoy mientras paseaba, pensaba en esos recuerdos que guardo de la infancia, en todos esos momentos dulces que mis padres han conseguido crear en mi, y en si yo seré capaz de grabar momentos así de bonitos en el recuerdo de Nico...


Me imagino que será verdad que ahora pienso como una madre, y es que no se en que momento se produjo el cambio, pero es verdad que la naturaleza prepara a la madre para para la llegada del bebé. Un día estás comprando zapatos de tacón de ciento y pico de euros, y sin darte cuenta se te va la vida por unos patucos monisimos.... y comprar esas miniaturas es la felicidad absoluta en este momento...


Es un proceso lleno de cambios... Toda tu vida manteniendo una dieta para verte estilizada, y cuando más talla usas es cuando te ves radiante! No paras de mirar esa barriga en el espejo, de acariciarla, de adorarla, y sientes hasta pena de ir agotando el tiempo, porque sabes que en el fondo tendrás nostalgia de esas pataditas, de esos meneos que ahora no te dejan ni dormir...



Es como un milagro. Nueve meses en los que dos corazones laten dentro de ti. En los que él siente y padece exactamente lo mismo que tú, come y respira a través de ti... y es que nunca más vamos a estar tan unidos como en este momento, y aun así estoy deseando verle la carita, abrazarlo, besarlo...


No hay nada que desee más que ver a Nico en brazos de su padre. Es una imagen con la que sueño. Cada vez que pienso que en cualquier momento mi pequeño estará ya aquí, me viene esa maravillosa imagen a la mente. Abrir los ojos y verlos a los dos, a mis dos chicos...


Paseo desde la Torre de Hércules hasta la Caracola de Punta Herminia.
La Coruña es esa ciudad que mira al mar... 
Y este es solo un pequeño ejemplo de la belleza de mi ciudad...